Viajando en el viento

Hayao vive relacionado con el viento.

Siempre de diferentes formas.

Cuando era niño, vivió del viento.

Su padre Katsuji Miyazaki tenía un pequeño negocio familiar que fabricaba partes para aviones de guerra, el cual mantuvo a la familia durante toda la segunda guerra mundial.

Varios años después Hayao Miyazaki comentaría la culpa que sentía por haber sido beneficiado por la guerra, aún involuntariamente, pues él nació en 1941.

Hayao estudió economía y ciencias políticas en la universidad pero su corazón tenía tiempo en otra parte.

Todo comenzó a los 16 años cuando tuvo la oportunidad de ver “la leyenda de la serpiente blanca”, la primera película de animación a color, producida por Toei Animation.

Toei es una empresa de animación creada en 1948, inspirada en el concepto y en el estilo de otra compañía importante en este género, Disney.

Y tan parecido era el concepto de Toei en esas épocas que le llamaban el Disney japonés.

La película que inspiró a Miyazaki utiliza la misma fórmula que Walt Disney utilizó en sus películas, cómo Blanca Nieves en 1937.

Toei se volvió muy famoso al lograr series de televisión exitosas en los años setenta, como Candy Candy y Mazinger Z. En los ochenta siguió su éxito en series como Dragonball y Saint Seiya.

Hayao aprendió a dibujar, y después de un tiempo, en 1963 entró a trabajar en la compañía que definió su destino, Toei. En estos años conoció a uno de sus amigos y socios,  Isao Takahata.

Juntos lucharon por los derechos de los animadores, buscando mejores sueldos y condiciones dignas para los equipos creativos, finalmente renunciando a Toei en 1971.

Isao y Hayao trabajaron juntos en un proyecto que sirvió de referencia mundial para el anime japonés.

Heidi, la niña de los alpes, fue dirigida por Takahata, mientras Miyazaki trabajó en el diseño de escena. Desde ahí comenzó una relación de muchos años.

De adulto, el viento marcó su destino.

Finalmente después de trabajar en varias compañías del ramo, Takahata, Miyazaki y su amigo Toshio Suzuki, fundaron en 1985 Studio Ghibli.

La intención era llevar a la industria de la animación a niveles más altos, impulsados por el viento.

Y este es el principal significado de Ghibli, “viento caliente del Sahara”. Aunque también tiene otro significado.  Por el negocio de su padre, Miyazaki siempre tuvo en su niñez gran afición por los aviones, sobre todo los aviones italianos, y resulta que “Ghibli” es el nombre de un avión de guerra italiano.

El trabajo de su padre y los bombardeos a la ciudad de Tokio llevaron al joven Hayao a vivir a un pueblito rural, cercano a un enorme bosque, donde vivieron un buen tiempo, y durante el cual la madre de Hayao sufrió de Tuberculosis espinal, manteniéndose hospitalizada por varios años.

Esta etapa de su vida inspiró muchas películas de Hayao Miyazaki, pero en especial una, “Mi vecino Totoro”.

Esta historia que contribuyó a iniciar un movimiento ambiental muy importante en Japón, no tuvo éxito desde el principio. Siempre en la búsqueda de la perfección y sin sacrificar en ningún momento el mensaje de la película por otros intereses, la película salió tarde para poder exhibirse en el verano de 1988. Esto casi provoca la quiebra del joven estudio que apenas cumplía doce años. Pero finalmente fue reconocida por el público y en pocos años se convirtió en un fenómeno mundial.

Miyazaki no construye sus historias con palabras, principalmente construye las imágenes en un storyboard, conectando con sus personajes -principalmente mujeres- y las emociones que sienten en el momento.

Son varios los clásicos universales que han salido de Studio Ghibli, siendo los más reconocidos la Princesa Mononoke y el viaje de Chihiro.

Por siempre, el viento llevará su mensaje.

La influencia que representó Disney para Toei, o ésta en Miyazaki ha sido vital para contar historias. Y así Studio Ghibli influye en otros creativos de la actualidad, como si inspirar a nuevas generaciones fuera algo descrito en el mundo de la animación.

La importancia de la historia y del mensaje, envueltos en una película de gran calidad son características de otro gran estudio de animación, Pixar. La influencia de Studio Ghibli en Pixar es evidente. No es de extrañarnos que Peter Lasseter y Hayao Miyazaki sean amigos desde hace tiempo.

Si Miyazaki creó a Totoro, o Totoro creó a Miyazaki, no lo sabemos. Pero en esta película se reconocen varios de los ideales de Hayao Miyazaki. El valor de la familia, la fuerza de las mujeres y el amor por la naturaleza. Y por supuesto, también la maravillosa experiencia de volar.

A sus 78 años, se ha retirado de su amado estudio 6 veces, siempre regresando al lugar donde ha sido capaz de convertir su imaginación en historias y su historia en imaginación.

Hombre sensible y lleno de pasión, Hayao Miyazaki sigue trabajando y agitando sus alas contra el viento, se ha convertido en uno de los más importantes referentes de la animación mundial, alzando el vuelo a gran altura impulsando esta modalidad artística.

La mezcla de valores y fantasía enmarcados en realidades cercanas y a veces difíciles, nos brinda la posibilidad de seguir soñando, tener esperanza en que la humanidad tiene remedio y  que el planeta nos puede brindar una segunda oportunidad.

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