Tiempos de Pantalla

Existen momentos en la historia que involucran cambios en la sociedad de gran trascendencia. Cada una de las acciones realizadas impactan las vidas de muchos, algunas veces para bien y en otras ocasiones con lamentables resultados.

 

Entre los muchos acontecimientos disruptivos que ha vivido la humanidad en los últimos años, hay uno que de forma sutil y silenciosa ha cambiado gradualmente la forma en que realizamos casi todas nuestras actividades. Un desarrollo tecnológico llamado iPhone.

 

Ya existían teléfonos inteligentes antes del iPhone. Pero cuando Steve Jobs presentó el 9 de Enero de 2007 su particular visión de lo que debería ser un teléfono inteligente, estableció un estándar que hasta la fecha no ha sido sustituido.

 

Steve comenzó diciendo, que de vez en cuando surge un producto revolucionario que cambia todo. Vestido con sus tradicionales camisa negra,  jeans de mezclilla y zapatos deportivos, narraba como Apple, la compañía fundada con su amigo Steve Wozniak años atrás había sido afortunada de contar con varios de esos productos revolucionarios.

 

Empezó mencionando la primera computadora Macintosh en 1984 y continuó recordando a todos el modo en que el iPod cambió la industria musical para siempre en 2001.

 

Cada argumento que exponía se envolvía en aplausos y gritos de júbilo de los presentes, quienes ya tenían sospechas de que el carismático líder de la compañía más innovadora del mundo, presentaría un producto único que cambiaría todo. Y así fue.

 

Con un juego de palabras, Steve anunció tres productos innovadores, no sólo uno. Un nuevo iPod con video, un teléfono y un dispositivo para comunicarse a través de internet. El resultado fue el que todos conocemos; surgió el primer iPhone.

 

La presentación continuó por otros 50 minutos, postulando que era el más inteligente y fácil de usar de todos los teléfonos existentes en esa época.

 

En su primera década de existencia, de 2007 a 2017, Apple alcanzó la impresionante cantidad de mil millones de teléfonos  iPhone a nivel mundial. Esta cantidad de dispositivos móviles no incluía los millones de teléfonos fabricados por Samsung y Huawei, los competidores asiáticos de la compañía de la manzana.

 

Más allá de la tecnología, se encuentran las incógnitas más preocupantes. Es verdad que nuestro pequeño genio de bolsillo resuelve y facilita muchas situaciones; sin embargo, también ha demostrado su potencial para perjudicarnos de distintas formas.

 

La facilidad de uso y la inteligencia del dispositivo le abrieron las puertas a muchos nuevos usuarios que antes tenían acceso limitado a las tecnologías existentes antes del innovador iPhone. Los niños.

 

Los teléfonos inteligentes y las tabletas que vinieron después, nos dan acceso a experiencias que llegan directamente a los centros del placer del cerebro, volviendo el momento en línea tan atractivo y seductor, que logra una la realidad menos agradable, incluso aburrida.

 

Con una utilización promedio de diez a doce horas diarias, los cambios de comportamiento masivos propiciados por la tecnología móvil son comparables en su dependencia a los efectos de productos tan adictivos y nocivos como el tabaco y el alcohol. De manera general han propiciado aislamiento social y una variedad de desórdenes físicos y psicológicos desde edades tan tempranas como los dos años de vida hasta la edad adulta.

 

Ataques de ansiedad, desordenes de atención, agresividad, depresión e incluso pérdida de memoria son algunos de los problemas que puede enfrentar un niño pequeño sin límites en su dispositivo.

 

Definitivamente el peligro que representa el abuso de estos dispositivos debe considerarse al darle teléfono a un menor, estableciendo reglas claras y utilizando las herramientas existentes para medir el tiempo de uso durante el día.

 

Revisemos también los adultos nuestros hábitos y costumbres actuales, dando preferencia a las personas frente a nosotros, eliminando las notificaciones y sustituyendo algunas actividades digitales por otras en el mundo real.

 

En muchos casos, el uso excesivo del teléfono y su dependencia es mayor y más inconsciente en los adultos. Muchos jóvenes están cambiando gradualmente sus hábitos de pantalla, mientras que muchos adultos mantienen comportamientos destructivos como manejar y usar el teléfono al mismo tiempo.

 

Las compañías que están detrás del tiempo que empleamos en pantalla también tienen  responsabilidad en esta situación. Condición que puede volverse una crisis de salud y un fuerte deterioro social si no se atiende correctamente. Varias están prometiendo algunos cambios para que las personas usen menos sus teléfonos.

 

Steve Jobs, que seguramente tenía muchos planes para su nuevo teléfono cuando lo presentó en 2007, difícilmente tomó en cuenta los daños que podía causar a la sociedad en ese momento, y ese ha sido un error que muchos creadores de tecnología han cometido durante los años. Cuando olvidamos la parte humana al momento de nuestra invención, esta se puede volver contra nosotros.

La tecnología por sí misma es neutral al no ser ni buena, ni mala moralmente, esto depende de lo que hagamos con ella.

Así, las personas que utilizamos la tecnología diariamente somos responsables,  lo que nos obliga a preguntarnos qué decisiones hemos tomado para que nuestras propias creaciones se vuelvan en nuestra contra al más profético estilo del monstruo de Frankenstein.

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