Blog de Educación, Innovación y Tecnología
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Las cosas simples

Héctor es un joven activo, a los 17 su actividad  favorita era la patineta, y a los 14 no había poder humano que lo bajara de la bicicleta antes de tiempo. Así es la vida para Héctor, llena de actividades.

A sus 19 años, Héctor sigue siendo una persona muy activa, y tal vez podría decirse que con mucha suerte. Hoy se despierta y después de la rutina diaria de aseo personal y vestirse, se dirige a desayunar. Abre el refrigerador, toma el jugo de naranja y lo sirve en un vaso. Héctor ya no piensa mucho en su accidente, hace dos años, donde por una serie de lesiones casi pierde la vida, y que le arrebató parte de ella, al dejarlo cuadrapléjico, y al perder su brazo derecho.

Gracias a una serie de avances tecnológicos Héctor cuenta con un brazo robótico que le da plena sensibilidad, y que es controlado por su cerebro, indirectamente, a través de una computadora que al estar conectada al tejido cerebral, puede también dar movimiento al resto de su cuerpo. Una especie de traje de buzo transmite la electricidad necesaria para que sus brazos y piernas obedezcan las instrucciones de la computadora, mientras esta traduce los impulsos eléctricos que emanan de la corteza cerebral de Héctor. ¿Cuándo podrá volver a su patineta? No lo sabemos. Parece imposible, pero para Héctor, hace algunos años las cosas simples, como lavarse los dientes o servirse jugo también parecían imposibles.

Los implantes robóticos hoy comienzan a ser una realidad, por lo menos para algunos cuantos afortunados que forman parte de experimentos en distintas universidades del mundo. Esto esta permitiendo a personas que por alguna razón han perdido el control de su cuerpo parcial o totalmente,  comenzar un camino hacia la recuperación. El cuerpo es un mecanismo muy complejo y la parte más sofisticada de esta maquinaria perfecta es el cerebro. Muy poco se ha sabido del cerebro y su funcionamiento a través de los siglos, pero las últimas décadas representan un salto gigantesco en el avance de la neurociencia. Este conocimiento más profundo del funcionamiento del cerebro se suma a los avances en robótica y permite que podamos hablar de la cibernética, la conexión entre máquinas y personas. Actualmente ya existen los procedimientos donde mediante una cirugía, se inserta uno o varios dispositivos muy pequeños directamente en el cerebro, los cuales permiten comunicar las ondas eléctricas de éste, con una computadora que las descifra y las transmite al miembro afectado, éste está cubierto de electrodos que al recibir la señal adecuada inyectan electricidad al músculo específico con la instrucción de moverse. También es posible que un brazo robótico reciba la información sensorial necesaria y la mande al cerebro para que la persona pueda “sentir” a través de la mano artificial.

El universo interior que guarda nuestro cerebro está muy lejos de ser explorado completamente, sin embargo ya son varios los pioneros que están descubriendo elementos que podrían en la próxima década permitir a las personas recuperar su movilidad y el control de su cuerpo.

Todos los días utilizamos nuestro cuerpo sin valorar del todo la perfecta simplicidad con la que realizamos nuestras actividades. Movernos, escribir, hablar son acciones que damos por hecho, pero una vez perdidas, se torna muy complejo recuperar esa simplicidad.

Te invito a que tomes dos minutos y reconozcas todas esas cosas simples que realizas todos los días y que en conjunto hacen de nuestra vida algo muy especial.

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