Jugándote la vida

Es el momento del día que más espero, a veces no dejo de pensar en lo que voy a hacer la próxima ocasión en que me conecte. Sé que no debería ser mi prioridad pero simplemente no puedo evitarlo. Jugar es importante. Muchos amigos están ahí, algunos nunca los he visto, ni siquiera sé si son hombres o mujeres, aunque realmente no importa. Enciendo la computadora y coloco en mi cabeza los audífonos y el micrófono para comunicarme con el grupo, me acomodo en mi silla especial para jugar y entro al juego. Siempre pensé que los videojuegos hacían daño, que te desconectaban del mundo real y sólo me habían interesado los juegos de casino, cartas, ruleta, etc.

Ya son tres años de jugar “World of Warcraft” y he mejorado mucho mi juego. Recuerdo cuando no recordaba como jugar, mucho menos enfrentar un monstruo correctamente. Es increíble como algo tan simple como un videojuego puede ayudarme para mi enfermedad, no lo creería si no lo estuviera viviendo. Ejercitar mi cerebro todos los días jugando ha sido una de las mejores soluciones para enfrentar mi Alzheimer hasta el momento.

Bill tiene 61 años y desde hace tres años juega “World of Warcraft” un juego donde miles de jugadores en línea conviven en un mundo virtual enfrentando todo tipo de aventuras. Su involucramiento en los videojuegos comenzó como terapia, recordando que estrategia utilizar para cada adversario, ayudando así a que su cerebro luche contra el Alzheimer en sus etapas tempranas.

Los videojuegos en general tienen mala fama, y en muchas ocasiones la fama es totalmente justificada. Actualmente el 97% de los jóvenes entre 12 y 17 años juega algún tipo de videojuego en los Estados Unidos, siendo los 35 años la edad promedio de los jugadores en general. Es una industria más grande que la del cine y la televisión juntos y la cantidad de dinero que ganan las empresas que los crean es muy considerable.

Actualmente el impacto de los videojuegos en nuestro bienestar todavía tiene posturas encontradas, pues por un lado hay quien ve en los videojuegos una forma de terapia e incluso catarsis para desahogar la agresividad, y por otro lado hay quien culpa del deterioro social y la violencia a esta forma de entretenimiento. A nivel cerebral es una realidad que los videojuegos ayudan a mejorar la coordinación de nuestros movimientos y a incrementar la capacidad de atención, además de fortalecer la memoria en adultos mayores con algún tipo de deterioro. Por otro lado se ha comprobado que impacta negativamente en nuestra capacidad de interacción social.

El riesgo de desarrollar adicción a jugar videojuegos es muy alto y el comportamiento de las personas que tienen este tipo de desorden cumple con las características de otros tipos de adicción como a las drogas y el alcohol. Incluso han muerto personas, jugando videojuegos por varios días sin comer ni dormir, causando infartos. Otros simplemente han sido atropellados por perseguir algún pokemón en la calle.

La realidad virtual juega un papel importante en la próxima generación de entretenimiento y viene acompañada de retos para los futuros jugadores donde el cambio de percepción de la realidad puede causar trastornos importantes en el cerebro, el cual sólo identifica parte de lo que está sucediendo, y obliga a reajustar la forma en que la persona reacciona a estímulos externos.

Desde el Pac-Man de la década de los 80 hasta los últimos desarrollos de realidad virtual que incluyen sensaciones y olores; el videojuego ha formado parte de nuestra vida cotidiana y no podemos ignorar su influencia en la sociedad. Un poco de entretenimiento llega a ser saludable, pero evadir la realidad y pasarla jugando puede ocasionarte problemas.

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