Fobias Urbanas

Pongo la alarma, 5:00 a.m.

Tardo un rato en dormir. Duermo un rato y despierto inquieto, veo el reloj y solo ha pasado una hora.

Cierro los ojos de nuevo, pero no duermo profundamente.

Me preocupa quedarme dormido.

Así pasa cada hora, hora y media hasta que a las 4:45 me quedo observando el reloj, acostado esperando que den las 5:00, apagar la alarma y comenzar la rutina de viaje.

En el baño comienzo a ver noticias, pensando si todo está bien en mi destino. Doble no circula, contaminación al máximo, contingencia ambiental

Comienzo a preocuparme sobre las partículas nocivas que voy a respirar y pienso que hay que comprar cubre bocas.

Ya en el avión, comienza la azafata a comentar las medidas de seguridad, volteo a las salidas de emergencia, imagino el avión en caída libre, todos gritando y yo tratando de llegar a la salida de emergencia.

Después imagino despegando y como sube 50 metros baja y nos rompemos en pedazos contra el duro suelo.

El avión despega,  yo siento mi estómago moverse de lugar justo cuando el piloto da el jalón para despegar.

Llegamos sin problemas a la Ciudad de México y cansado por las emociones me voy a descansar al hotel.

Ya en la noche me preparo para dormir, y no encuentro dónde apagar la luz del closet, pienso que puede servir de lucecita de noche, por sí se ofrece, y en eso me acuerdo que en México tiembla, ¡y yo en el piso 14!

Acomodo mi cartera, teléfono y reloj en la mesita de noche por si hay que salir corriendo, pongo en la cama contigua el portafolio  y finalmente los zapatos listos para brincar en ellos y salir corriendo si tiembla.

No duermo casi nada pensando en los temblores. El único sueño que recuerdo es uno donde caigo desde la ventana del hotel, viendo el vacío entre mí y la calle mientras el edificio detrás de mí, va compitiendo por llegar antes que yo al suelo. Me despierto agitado.

Llego al evento y entro a la sala de juntas donde haré lo mío.

No estudié suficiente los números y estas personas no se ven muy amables. Siento la garganta como si trajera una lija, no me siento del todo bien, comienzo a sudar, me va a salir desastroso todo.

Terminó la presentación y me fue mucho mejor de lo que esperaba. Salgo contento de ahí, listo para reportar mis resultados en el trabajo y descansar un rato en el hotel.

No compré los cubre bocas.

Todos hemos sentido temor por algo y dentro de nuestros instintos más primitivos, el miedo es uno de los que nos ayudan a sobrevivir. Estar alerta ante los peligros que se presentan es importante para prevenir accidentes o situaciones desagradables. Sin embargo cuando el temor es excesivo o irracional, y algo nos preocupa o asusta más de lo realmente necesario, nuestra mente y cuerpo sufren sin ninguna necesidad.

Existen distintos tipos de fobias, o miedos considerados irracionales. Las fobias a objetos o situaciones específicas como el miedo a las serpientes.

También están los desórdenes de ansiedad provocados por situaciones sociales, donde el miedo se presenta cuando vamos a interactuar con otras personas, como en una reunión de trabajo.

Y por último tenemos la agorafobia, donde las personas se sienten amenazadas por su entorno, como sentir miedo a estar encerrado, o viajar en un avión o a un terremoto.

Es normal sentir miedo. A veces no medimos adecuadamente el riesgo y eso nos hace creer que las cosas van a salir peor de lo que realmente pueden pasar. Este tipo de miedos se pueden controlar, teniendo contacto poco a poco con lo que nos asusta, y darnos cuenta que no va a pasar nada, siempre siendo cuidadosos y tomando precauciones.

Uno de los principales temores que tiene la gente son el miedo a las alturas y hablar en público.

Cuando vayas a hacer una presentación frente a muchas personas y sientas las palmas de las manos sudorosas, el corazón latiendo rápidamente y tu respiración entrecortada, antes de comenzar realiza lo siguiente.

Ve a un lugar privado como un baño y simplemente observa tu reacción, comienza a respirar profundamente, pon las manos en la cintura y si puedes vete en un espejo, esta es una postura de poder, que te ayuda a sentir mayor confianza y además relaja tu cuerpo. Después de eso todo saldrá muy bien.

Y si estas en la ciudad de México, no olvides comprar cubre bocas.

Loading Facebook Comments ...

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *