Escapando del presente

 

Rudolph estaba asustado; las calles que recorría esa noche eran irreconocibles y aterradoras. Sabía que a su mujer no le gustaba que fumara en la casa, pues según ella, las cortinas se impregnaban del olor a tabaco; por eso salía a caminar todas las noches y así relajarse disfrutando de su cigarro.

Ese día había terminado temprano en la oficina, por lo que dejó su carruaje en el establo de la calle Lexington para que lo limpiaran y de paso también a su caballo. Las calles de Nueva York no permitían que un carruaje durara mucho tiempo limpio y no era bien visto tener el transporte sucio. De pronto, nada de esto le importaba ya a Rudolph; pues justo en ese momento su ciudad se había transformado en algo muy distinto.

Los edificios se perdían en las alturas y había tanta luz en la calle como si el día estuviera de algún modo mezclado con la noche; mientras enormes figuras, palabras y rostros se dibujaban por todas partes, invadiendo todo en un panorama extraño.

Rudolph no entendía que había pasado y solo pensó en volver a casa para ver si ahí regresaba todo a la normalidad y cordura. Eso no sucedería, pues después de regresar unos pasos, Rudolph Fentz sería golpeado de muerte por algo parecido a un pequeño tren, rodeado de personas en medio de Times Square.

Los viajes en el tiempo han inspirado a varias generaciones y plantean la posibilidad de trasladarse a momentos que existieron en el pasado o que podrían existir en el futuro. Varios han explorado esta posibilidad, siendo escritores como H.G. Wells en su libro “La máquina del tiempo“, la serie británica “Doctor Who” y Steven Spielberg en su película “Volver al Futuro“, estos son solo algunos de muchos ejemplos que muestran nuestra fascinación con otros tiempos.

El detective Rihm nunca quiso aceptar lo que descubrió en 1955, un año antes de jubilarse. Estaba trabajando en el departamento de personas desaparecidas y los casos que llegaban a su escritorio eran sencillos para sus treinta años de servicio; hasta esa noche, cuando apareció un hombre atropellado por un Taxi en Times Square. El cadáver tenía grandes patillas, vestido con un pantalón blanco a cuadros, un abrigo cruzado y un dañado sombrero de copa. Lo intrigante fue lo que llevaba en los bolsillos, pues todo indicaba que el hombre parecía haber llegado de otro tiempo. Su dinero, identificación y el recibo para limpieza de un carruaje eran de 1876 y estaban en perfectas condiciones. Su nombre, Rudolph Fentz no aparecía en los registros de la ciudad y el domicilio de su identificación era el de una tienda sobre la quinta avenida. Después de varios meses el detective identificó un rastro que lo llevó a un destino imposible de considerar.

No solo en novelas y películas de ficción se trata de viajes en el tiempo, pues de manera muy seria varios científicos han explorado esta posibilidad y han llegado a diferentes conclusiones. Newton consideraba el tiempo como una flecha que una vez lanzada no variaba ni en dirección ni en velocidad. El tiempo era el mismo en la Tierra, en Marte y en cualquier lugar del universo. La visión de Einstein fue muy diferente. La cuarta dimensión, como él lo denominó, es relativa a las condiciones de gravedad y velocidad, por lo que en palabras simples, puede variar dependiendo de donde estemos.

El físico Michio Kaku, futurólogo y padre de la teoría de hilos, plantea que, viajar en el tiempo es posible, solo que la energía necesaria para lograrlo es equivalente a la de una estrella pequeña, por lo que aún no tenemos la tecnología necesaria.

Rihm localizó a un hombre llamado Rudolph Fentz Jr y confirmó que su padre había desaparecido una tarde cuando él tenía apenas 2 años de edad en 1876, y nunca más supieron de él.

Cuando Rihm encontró la ficha de persona desaparecida fechada en ese año y con el nombre de Rudolph Fentz, simplemente no fue capaz de reportarlo en el expediente y el caso se quedó sin resolver, porque en la mente del detective de 1955, la solución simplemente era imposible.

La comunidad científica considera que viajar en el tiempo es totalmente alcanzable, sobre todo si vamos hacia el futuro, el asunto es que no podríamos regresar, pues el viaje al pasado requiere algunos trucos todavía más sofisticados y ahí no todos están de acuerdo.

El trágico viaje al futuro de Rudolph Fentz, se ha convertido en leyenda urbana, y muchos lo consideran real; sin embargo es parte de un cuento corto escrito por Jack Finney en la década de los 50.

El deseo de viajar en el tiempo trata de duplicar lo que hace nuestra mente, ya que en muchas ocasiones evitamos nuestra realidad, buscando refugio en las memorias del pasado, reescribiendo nuestra historia una y otra vez, mientras que en otras ocasiones mantenemos nuestro pensamiento en el futuro, construyendo escenarios que en realidad no existen, pero que para la mente son reales, para bien o para mal.

El momento presente es en el único tiempo y lugar donde podemos experimentar la vida, desarrollarnos y convertir los sueños en realidad.

Te invito a que mantengas atención en tu presente, sin pensar tanto en los errores del pasado o en las oportunidades del futuro, por lo menos hasta que la ciencia nos permita otra cosa; el día de hoy es el único que tenemos.

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