Comedia finita est

 

Tener el nombre de su hermano fallecido pudo afectar la personalidad del pequeño Ludwig, pues siendo un niño sustituto, las expectativas que sus padres tuvieron de él siempre fueron altas, y ese peso fue llevado por el pequeño niño toda su vida. El primer hijo de Johann van Beethoven, murió en el parto, lo que era común a finales del siglo XVIII, así como también era común ponerle el mismo nombre al siguiente hijo que llegara; ese fue el caso de la llegada al mundo de Ludwig van Beethoven. La presión de representar a su hermano muerto no fue la única que tenía el joven  Ludovico ya que su padre quería convertirlo en el nuevo niño prodigio de la música, y de ese modo siguiendo los pasos de Mozart, Beethoven comenzó su formación musical a escasos 3 ó 4 años de edad.

La obsesión de su padre no era del todo infundada pues Ludwig tenía talento innato, sin embargo la necesidad de reconocimiento y prestigio que buscaba su padre llevaba al talentoso niño a extremos que afectaron su vida en muchos aspectos entre otros el social. Y es que el pequeño Beethoven no tenía amigos, y como podía tenerlos si faltaba a la escuela constantemente y cuando lograba ir, se quedaba dormido en el aula. Su padre lo hacía practicar hasta seis horas adicionales en la noche para detonar el talento de su hijo.

 

Cansado y aislado del mundo para poder atender la ambición de su padre, el próximo niño prodigio, el genio que tomaría el lugar del joven Mozart dio su primer concierto a los 7 años de edad, aunque su padre mintió presentándolo como de 6 años y así pretender más de lo que su hijo ya era en realidad.

 

La música es más antigua que el lenguaje mismo y ha representado una de las primeras y más cercanas formas de expresión del ser humano. La historia de la humanidad era representada musicalmente mucho antes que comenzaran a escribirse los primeros textos.

 

La música es parte de nosotros y durante años se ha contemplado que tenemos una capacidad musical que solo requiere práctica y empeño para ser exitoso. Si el músico nace o se hace, es algo que se ha discutido por largo tiempo, y hasta hace poco se consideraba que era más exitoso aquel que practicaba miles de horas, que el talento natural que podría brindarnos la herencia familiar.

Ludwig logró finalmente el sueño de su padre, que al volverse alcohólico, siguió siendo una carga para el joven músico, que desde temprana edad debió hacerse cargo de sus hermanos pequeños. Si bien el dinero siempre fue un tema problemático para Beethoven, podría decirse que fue un innovador en el tema financiero, convirtiéndose en el primer músico de la historia en ser libre de componer e interpretar lo que quisiera, sin que su ingreso dependiera de los caprichos de la aristocracia. Beethoven se convirtió en la primera estrella de la música. Y también tuvo sus fans, con varias de las cuales mantuvo relaciones románticas, aunque nunca se casó.

En la actualidad se han encontrado evidencias que muestran como la genética es más importante que la práctica al momento de definir el talento artístico de alguien, presentando un dilema, ya que según esta investigación, tenemos el potencial de ser mejores en algunas cosas, y en otras no tanto. ¿A que nos tendríamos que dedicar entonces si nuestra genética nos dice que nacimos para ser plomeros, por más que nos guste tocar el piano? Definitivamente es la mezcla de ambas, la práctica y la genética la que define el rumbo de nuestro potencial talento.

Se han detectado ya un par de genes que al estar presentes, favorecen la composición y la memoria musical, por lo que tal vez podría ser un talento adquirible en el futuro mediante ingeniería genética, si no fuéramos afortunados de nacer músicos.

La otra tecnología que amenaza la relación exclusiva de los humanos con la musa musical es la inteligencia artificial. Google ya tiene años trabajando en un proyecto llamado Magenta, en el cual busca desarrollar pensamiento creativo artificial, generando obras musicales y gráficas, inspiradas por una musa artificial, ni divina, ni humana.

Ludwig van Beethoven, heredero del trono de Mozart, dejó su lugar a nuevas generaciones de músicos como Franz List y Franz Schubert , cada uno con su propio estilo, pero  inspirados profundamente en el Maestro, que aún padeciendo el cruel mal de la sordera la mayor parte de su vida, creó obras extraordinarias que mostraban la fuerza y el heroísmo propios de su carácter, envidiables incluso para el más aguerrido rockstar de la actualidad.

En su lecho de muerte, en Viena, recibió la visita de sus pocos amigos, que lo despidieron en privado antes del concurrido funeral de 20,000 personas algunos días después. Alguno de ellos comentó que momentos antes de morir el gran compositor les dijo las palabras “comedia finita est”, la comedia ha terminado. El rumor también menciona que el instante en que Beethoven murió, se presentó en el cielo un sonoro trueno, seguido por un relámpago tan poderoso que iluminó la habitación del músico, el cual en ese instante irguió con fuerza su mano derecha en el aire como si hiciera el pase final de su última sinfonía, después de eso cerró los ojos para siempre.

Solo Tú sabes lo que hace cantar a tu corazón, y si escuchas con atención, podrás tal vez escuchar su llamado y así desarrollar al máximo tu talento, más allá de lo que tus genes tengan planeado.

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