Bienvenido a Springfield

Matt vivió toda su infancia en un suburbio de Portland, Oregon.

El clásico suburbio norteamericano de la década de los sesenta.

Uno podría pensar que la referencia más clara de un “clásico” suburbio norteamericano, sería la “clásica“ familia norteamericana.

Suponemos que nos la han presentado durante décadas en diferentes producciones televisivas donde la comedia de situación o sitcom refleja anécdotas que les suceden a los miembros de familias norteamericanas normales.  Así fue en el comienzo de la televisión y fuera de algunos pequeños cambios en la familia, como ubicarla en la edad de piedra, o que uno de los miembros  sea extraterrestre, no hay realmente un referente más claro del comportamiento familiar que el que hemos visto en televisión.

Esta sería una forma muy simple de presentar al estereotipo de la familia norteamericana típica, sin embargo el joven Matt tuvo siempre la impresión de que al ver estos programas, los personajes no reflejaban la realidad que él veía todos los días en su tradicional suburbio.

Uno de estos programas llamado Father knows best trataba acerca de la vida de la familia Anderson, que vivía en Springfield, Oregon. El padre siempre resolvía los problemas familiares de una forma anecdótica y sabia, mientras el resto de la familia se comportaba en armonía la mayoría del tiempo. El programa era de los favoritos del padre de Matt, Homer Groening.

La televisión y la cultura pop fueron parte de la vida del joven Matt Groening desde el comienzo. Su padre tenía el poco usual trabajo de productor de películas y de historietas animadas o cartoons. De este modo el joven Matt comenzó sus primeras producciones de la mano de su padre, dibujando y escribiendo.

Esta gran influencia llevó a Matt a convertirse en el creador de una de las series más representativas de la familia norteamericana, y también la serie de televisión más longeva de la historia.

El creador de los Simpson, no comenzó con un gran triunfo y respaldo, sino todo lo contrario. Como muchos de los animadores talentosos, el comienzo de su carrera fue cuesta arriba la mayoría del tiempo. Al terminar la escuela se mudó a Los Angeles, pensando que era el lugar adecuado para desarrollar su profesión y si bien era la decisión correcta no se le había ocurrido lo difícil que sería sobresalir de la multitud de artistas que estaban en esos años buscando lo mismo que él.

Curiosamente la cruda bienvenida que recibió de la ciudad le brindó la inspiración para su primer éxito laboral. Matt la había pasado tan mal en Los Angeles que comenzó a dibujar un personaje que reflejara su enojo y su frustración, creando en 1977 la tira cómica llamada Life in Hell, la vida en el infierno.

Comenzando a publicarse semanalmente en Los Angeles Reader, se fue haciendo popular, siendo contratada por otros periódicos. El infierno para Matt comenzaba a cambiar de actitud. La historia trataba acerca de un par de conejos con forma humana, y otros personajes. Si bien la influencia del Mickey de Disney y del Charlie Brown de Schultz es evidente en  el estilo de dibujo, los temas eran crudos y críticos sobre manera.

Life in Hell llamó la atención de un joven productor de televisión llamado James L. Brooks que comenzaba en 1987 con un programa de sketches llamado The Tracy Ullman Show.  Protagonizado por una artista británica con un estilo de comedia diferente, el show aspiraba a convertirse en el segundo éxito televisivo de la 20Th  Century Fox, siendo el primero de hecho en ganar un premio Emmy. Brooks le pidió a Groening que incluyera una versión animada de Life in Hell para el programa, pero por el temor de que le quitaran los derechos de sus personajes, Matt decidió crear unos nuevos. Se inspiró en la versión que él quería contar de la familia norteamericana, y como homenaje les puso los nombres de su propia familia a los nuevos personajes. Así nacieron Homero, Marge, Lisa y Maggie Simpson. El nombre de Bart realmente es un acrónimo de la palabra brat, que significa maleducado.

Muy pronto The Simpsons se convirtió en el hogar de Homero, Bart y los demás, obteniendo su propio show en horario estelar en Diciembre de 1989.

Al comienzo les pareció gracioso a los padres y hermanas salir en la primera animación de Matt, sin poder anticipar que el programa podría durar treinta años en el aire, sobreviviendo incluso a Homero y Marge Groening.

La familia Simpson presenta una crítica clara de la sociedad norteamericana y plantea una versión más realista que en otros programas mostrando sin maquillaje el comportamiento cotidiano.

Como parte de la cultura popular, los Simpson durante treinta años han sido ejemplo e inspiración para otros creadores que encontraron en su crítica amarillista  un espacio de expresión fresco y confiable.

Matt Groening es muy selectivo al crear nuevos proyectos. Además de Life in Hell y The Simpsons, en 1999 realizó una serie llamada Futurama ubicada en el año 3000 replanteando el concepto de ciencia ficción.

A partir de 2018 ha iniciado un proyecto enfocado en la fantasía de los elfos y los caballeros de la época medieval exclusivamente para Netflix llamada Disenchantment. Su necesidad de control creativo sobre sus personajes lo ha llevado a no ampliar demasiado sus horizontes dejando varios proyectos para después.

Para algunos es irreverente y grosero, para otros ya está pasado de moda, y para muchos otros representa uno de los autores más apreciados. Matt Groening estableció el comienzo de una animación crítica y orientada no sólo a entretener sino a plasmar un mensaje reflexivo sobre nuestro comportamiento, reflejando nuestras conductas más oscuras y mostrándolas en color amarillo, nos ha hecho creer que esas locuras no tienen nada que ver con nuestra vida y que sólo suceden lejos de aquí, en una pequeña ciudad llamada Springfield.

Loading Facebook Comments ...

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *